Antes de comenzar con el análisis del Informe de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI, “La Educación encierra un tesoro”, veo necesario hacer dos puntualizaciones relativas a la redacción del mismo. La primera de ellas es su fecha de ejecución: la reunión inaugural celebrada para elaborar cuáles iban a ser los métodos de trabajo y las diferentes problemáticas con las que el mundo estaba enfrentándose, se produjo el 2 de marzo de 1993. A partir de esta fecha se fueron sucediendo las comisiones, para concluir, con la aprobación del informe final del compendio, el 15 de enero de 1996. Es por ello por lo que hay que tener en cuenta que muchos de los preceptos que en el mismo se lanzan, ya se están llevando a cabo en nuestros días, así como numerosas hipótesis que se podrían suceder en un futuro. La 2º, y no por ello menos importantes, es que el Informe Delors (llamado así informalmente a causa de que Jacques Delors fue el Presidente), está redactado y elaborado por personas del mundo de la educación, sindicalistas, escritores, sociólogos, diplomáticos, historiadores… Es por ello, que todas y cada una de las palabras transcritas en el compendio, son con conocimiento de causa.
El tema transversal del Informe Delors es sin duda alguna la importancia de la educación en el mundo en el que vivimos. Éste, se encuentra en una crisis aguda de valores y principios, y la pobreza, la exclusión social, las opresiones, las guerras… cada vez se abren paso con mayor virulencia. Vivimos en un mundo librecambista que ha llevado a la mundialización del planeta, y de la misma manera se han mundializado los problemas. Aunque la solidaridad aumente día a día, también aumentan las fuentes de tensión que podrían llevar, sin lugar a duda a la guerra. Muchas de ellas son provocadas por la falta de entendimiento entre las diferentes etnias fronterizas, la intolerancia religiosa, la xenofobia, el racismo…A las tensiones internacionales hay que añadirle las diferencias, cada vez mayores, entre países ricos y países pobres. El desarrollo ha acentuado las desigualdades, así como también ha arrasado con el medio ambiente. La segunda revolución industrial trajo consigo el progreso pero a su vez, también conllevó el estancamiento total de los países del tercer Mundo. En la actualidad a las diferencias económicas hay que añadir las tecnológicas. Estamos asistiendo a la comunicación universal, lo que favorecerá a los países desarrollados, pero desacelerará, si es posible, la evolución de los países más pobres que en ningún momento gozarán de tener dicha tecnología. En este contexto tan catastrofista y con un futuro tan incierto, la educación se erige como el instrumento que puede hacer retroceder dichas desigualdades y puede hacer aumentar la solidaridad entre las diferentes partes del mundo conocido. Pero ¿cómo?
La educación, en todos los rincones de la Tierra debería tener por cometido establecer vínculos sociales procedentes de referentes comunes. La finalidad es el pleno desarrollo del ser humano en su dimensión social[1], teniendo la difícil tarea de convertir la diversidad en un factor positivo de entendimiento entre los individuos. Como bien dice el Informe “La educación puede ser un factor de cohesión si procura tener en cuenta la diversidad de los individuos y de los grupos humanos y al mismo tiempo evita a su vez ser un factor de exclusión social”[2]. Si nos ciñéramos a esta premisa, el planeta no necesitaría de armas, puesto que no existirían las guerras. Muchas veces, en el ansia de enseñar la cultura propia, se establecen prejuicios contra lo diferente, lo que conlleva a la exaltación de lo conocido y a la discriminación de las demás. Actualmente solo hay que girar nuestra vista hacia Palestina e Israel para ver tensiones causadas, entre otras cosas, por la religión. En España, hay que ver el problema de las nacionalidades… Si se hubieran aprendido las culturas ajenas a la propia, podríamos haber comenzado a respetar, a tolerar a lo que es diferente. ¿Cómo? Mediante técnicas de raciocinio, nunca de modo impositivo: bajo mi punto de vista el debate es una de las mejores actividades a desarrollar en estos casos. No solo se aprende a escuchar, sino que también se aprende a respetar.[3]
A menor escala, en la propia aula también se puede erradicar la exclusión social[4] del entorno en el que vivimos, aprendiendo que todos somos diferentes. Deberíamos potenciar la creatividad individual del alumno así como enseñarles la riqueza de las expresiones culturales de cada uno de los grupos que componen la sociedad. Acabaríamos así con el fracaso escolar, ya que demostraríamos que todos somos capaces de superarnos a nosotros mismos y que todos tenemos alguna cualidad innata que debemos explotar. Por ejemplo, si tenemos gitanos en clase, aprenderemos su cultura demostrando que lo bonito del país en que vivimos es esa diversidad. Si hay musulmanes, nos enseñarán su religión al igual que nosotros les enseñaremos nuestra cultura. Podríamos incluso celebrar el día del Encuentro entre Culturas en el colegio. Como bien dice el Compendio “conviene superar la simple noción de tolerancia y basar la enseñanza del pluralismo en el respeto y aprecio de otras culturas”.[5]
Todo lo que hemos dicho hasta el momento, podemos enlazarlo con dos puntos muy importantes también de la educación y que ahora, más que nunca hay que enseñarlos en clase. El primero de ellos es la participación democrática; estamos en un momento de la historia, en que la crisis económica está marcando el rumbo de la política internacional. Todo gira en torno al desempleo generado, a la bajada de la bolsa… en un mundo globalizado, puede generar movimientos de masas hacia movimientos xenófobos o racistas. Además muchas veces la culpable de las desgracias es a propia forma de gobierno en la que vivimos. Pongamos el ejemplo de España: ciertos sectores de la sociedad ya están señalando a los inmigrantes como culpables del desempleo en nuestro país y cada vez salen a la calle, con menor pudor, las banderas con el yugo y las flechas. Ahora bien, si surgiera un movimiento de expulsión de todos aquellos que no fueran “españoles de sangre”, posiblemente tuviera algunos adeptos, que con el tiempo podrían aumentar hasta formar un bloque homogéneo y peligroso para la democracia. Nuestro deber es enseñar al alumno cuales son los deberes, los derechos y las libertades que brinda la democracia, de manera práctica, nunca inquisitorial: por ejemplo, formemos el parlamento en clase y llevemos a cabo un debate. Aprender a valorar las diferencias y las similitudes de forma positiva, no de forma despectiva. Conllevaría a la educación cívica: adherirnos a unos valores, adquirir conocimientos y aprender las prácticas de participación en la vida pública. Debemos enseñar a formar un juicio propio, enseñar a pensar[6]. Esto me lleva al segundo punto que quería reseñar, que es el de la Sociedad de la Información. Toda la tecnología posible ha llegado ya a nuestras manos: cualquier cosa que pase, por insignificante que sea, en la otra parte del mundo, rápidamente estará en nuestro poder gracias a Internet. Y aunque es una ventaja porque tenemos a nuestro alcance toda la información posible también puede ser un peligro. Las redes sociales, cada vez aumentan en número y si no se hace un buen uso de ellas pueden suponer un problema; en “facebook” una chica de 25 años anunció su suicidio a sus más de 1000 amigos. Ninguno de ellos hizo nada por llamar a una ambulancia para que fuera a su casa a recogerla. Hay que enseñar a utilizar toda la tecnología posible desde el aula, con sus ventajas y sus inconvenientes. A su vez, también la televisión se está convirtiendo en un problema. Cada vez se pasan más horas frente a ella y con ello se está convirtiendo en un fuerte vehículo de adoctrinamiento de las personas. Casi nunca se hacen juicios sobre lo que vemos, sino que optamos por interiorizarlo y creérnoslo. La educación debe erradicar este problema: los profesores debemos enseñar a pensar a nuestros alumnos, debemos hacerles entender que no es lo mismo ver el telediario de “la sexta” que de “antena 3”, debemos enseñarles a que tengan juicios propios. Esto será muy importante tanto para saber esclarecer la verdad de lo que están viendo, así como en un hipotético caso de adoctrinamiento de masas, saber decir que no, porque tenemos nuestro propio criterio, nuestro propio juicio. Como conclusión a este punto, no está de más señalar que las nuevas tecnologías, como ya preconizaban los autores del compendio en el 96, están llevando al aislamiento de los niños en casa. Play station, Wii, Internet, Dvd… potencian el individualismo y evitan la socialización del niño. Los educadores no somos quien para prohibirlo, pero si para desaconsejarlo. Muchas veces, serviría una charla con los padres para hacerles entender de la importancia de que su hijo/a se socialice y las consecuencias que se derivarían de no hacerlo[7].
Como advertían los autores del texto, en el siglo XXI, la educación y la formación se han convertido en los principales motores de crecimiento. El fuerte crecimiento económico se ha desarrollado gracias a la capacidad del ser humano de dominar su entorno social gracias a la ciencia y la educación. Estamos ante la sociedad de la tecnología y el país que vaya a la cabeza del mismo, liderará el mundo. Es por ello, por lo que la educación permanente se ha convertido, en la mayoría de los países en indispensable. Los grandes empresarios contratarán a los trabajadores con mayores aptitudes como empleados, lo que fomentará la competitividad y con ello, el mejor curriculum. Pero la comisión va más allá de la educación permanente; habla de la educación a lo largo de la vida, ya no como modo de ascenso o trabajo, sino como modo de conocimiento. Permitiría pues, ordenar las diferentes etapas de la vida, preparar las transiciones, diversificar y valorizar las trayectorias, por no hablar de la satisfacción personal por aumentar el saber propio. En países como Suecia o Japón, ya llega a un 50% la enseñanza a adultos, y es lo que se debe potenciar en el resto del mundo. Si me imagino un planeta alfabetizado y lleno de conocimiento, veo tolerancia, respeto, paz… Pero no es tan fácil. Pensemos en que estamos hablando globalmente; mientras que en se potencia en el Primer Mundo la educación de por vida, se potencia la alfabetización en los subdesarrollados. La Comisión baraja diferentes modos de inculcarles la enseñanza, como por ejemplo, horarios flexibles que poder compatibilizar con el trabajo (que menuda expresión), niños y niñas en clases separados… Además de conminar la deuda externa de estos países a cambio de inversión en educación.
Como hemos dicho hasta el momento, la educación puede erradicar todos los males de la sociedad. Los autores del compendio, nos muestras los pilares en los que deberíamos basarnos para llevarlo a cabo: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos y aprender a ser. ¿Por qué? La respuesta es sencilla: hay que aprender a aprender. Debemos comprender el mundo en el que vivimos para poder socializarnos, emitiendo juicios respecto a lo que nos rodea, entendiendo nuestra propia realidad, ejercitando la atención, la memoria y el pensamiento. Cuando conozcamos lo que nos rodea podremos aprender a hacer. Es decir, pondremos en práctica aquellos conocimientos que tengamos para introducirnos en el mercado laboral. Pero he aquí una de las cosas que han cambiado en el siglo XXI; antes se aprendía un oficio y luego se desempeñaba la función. Ahora, cada vez más, nos dedicamos a los servicios o a los trabajos de atención al público, lo que nos lleva a otra dimensión a la hora de aprender: la comunicación. Es de vital importancia que esta se pueda desarrollar satisfactoriamente; hay que saber dominar las relaciones interpersonales. “Cuando una persona malinterpreta lo que la otra ha querido decir y reacciona defendiéndose ante lo que considera una ofensa, aumenta la tensión del conflicto y nos encontramos más lejos de solucionarlo”[8]. Cuando conozcamos nuestro entorno y sepamos desarrollar satisfactoriamente nuestro trabajo, estamos listos para aprender a vivir juntos: somos iguales, somos diferentes. Aun teniendo múltiples diferencias entre comunidades hay que fijar objetivos comunes para lograr un mundo mejor, donde, por último, aprenderemos a ser: “la educación ha de residir en conferir a todos los seres humanos la libertad de pensamiento, de juicio, de sentimientos y de imaginación que necesiten para ser partícipes de su destino”[9].
Los cuatro pilares de la educación que hemos visto, iremos aprendiéndolos a lo largo de la vida desde la educación formal. En la educación primaria deberemos fomentar la creatividad del alumno que será lo que marcará el amor o el odio por el estudio. A su vez, debemos coeducar a los alumnos para una igualdad total de condiciones así como tener siempre presente la calidad de la educación. Hay que tener buenas programaciones para ser buenos educandos. En los barrios más marginales, donde no esté inculcado el concepto de la alfabetización, deberemos involucrarnos en la comunidad, mediante, por ejemplo, centros comunitarios donde se podrían educar a los padres… Hay que tener presente que la educación primaria es la clave de la educación de los niños; hay que motivar, potenciar su creatividad, enseñar a pensar. Es el único modo de que lleguen a conocer el mundo en el que viven. Son como “esponjas”[10] que absorben todo aquello que escuchan, por lo que es un buen momento para los inculcar los valores.
El siguiente escalón nos lleva a la enseñanza secundaria: los autores del compendio abogan por una diversificación de las materias para que así puedan cuajar los diferentes talentos de los alumnos. Actualmente, en España, ya se está desarrollando. Aquí encuentro un pequeño hándicap; está bien que se diversifique la enseñanza, pero siempre teniendo en cuenta que una cultura general para todos es imprescindible. Muchas veces se accede a la Universidad con conocimientos mínimos sobre aquellas materias que no constan en la rama escogida, lo que intentaría evitar a toda costa.
Así llegamos a la Universidad, donde se nos enseñará a aprender a hacer (aunque ya en la secundaria se debería comenzar). La Universidad debe ser independiente y debe adaptarse a los cambios; cuando más avance la sociedad mayor diversificación habrá y mayor demanda de especialistas. El compendio también aboga por la cooperación internacional entre universidades; en la actualidad ya se está desarrollando. De la misma manera, la Universidad a distancia puede ser muy importante respecto a la educación permanente. Pero quiero remarcar, que todas aquellas reformas que puedan realizarse a nivel político, para que todo esto pueda llevarse a cabo, no deben estar redactadas por los políticos, valga la redundancia, porque si es así, están abocadas al fracaso. En las reformas educativas deben participar todos los agentes; desde la comunidad local, padres, directores, docentes, pasando, en 2º lugar a las autoridades públicas y por último la comunidad internacional. Debe existir diálogo permanente si queremos mejorar nuestro sistema de estudio.
La figura del docente es indispensable para el buen hacer de la enseñanza. Debemos tener presente que en los primeros años de educación de los niños somos un modelo y como tal tendremos presente las consecuencias de nuestros actos[11]. Convenimos dejar atrás el estudio “puro y duro” de la historia de España, de los ríos europeos… Hay que empezar a comprender; hay que enseñar a pensar. El maestro está más para guiar las mentes que para moldearlas. Hay que motivar al estudio y fomentar la creatividad (siento repetirme pero es que lo considero indispensable). Para ello, la formación del maestro o profesor, no debe acabar nunca; en él, será indispensable la educación permanente.
Como conclusión decir que para que todo lo expuesto se lleve a cabo, todos debemos participar en la potenciación de la docencia porque como bien decía Juan de La Fontaine: “la educación encierra un tesoro”.
[2] http://www.scribd.com/doc/32553026/De-la-cohesion-social-a-la-participacion-democratica
[3] Socialización cognitiva y moral (tema 2)
[4] Estereotipos, prejuicios y discriminación (tema 7)
[5] http://www.scribd.com/doc/32553026/De-la-cohesion-social-a-la-participacion-democratica
[6] Psicología de la Educación
[7] La importancia de la Comunicación (tema 8)
[8] http://www.scribd.com/doc/30265203/MEDIACION-CONFLICTOS (tema 8: la comunicación)
[9] http://www.scribd.com/doc/5783765/Los-cuatro-pilares-de-la-educacion
[10] Aprendizaje social
[11] Teoría del aprendizaje social de Bandura.
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