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CONFUCIO
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dimarts, 29 de març del 2011
dimarts, 22 de març del 2011
RUMBO AL SUR DE ITALIA V
Día 4: Serrano - Lecce - Egnazia - Alberobello - Dolmen - Aeropuerto
La noche del sábado la pasamos en Serrallo, un pueblo ubicado entre Otranto y Martano http://www.sanlu.it/ El hotel era muy bueno, con una habitación totalmente nueva y decorada a la perfección y una atenta recepcionista que nos ayudó en todo momento. Después de un copioso desayuno, con pecorino como producto estrella, nos encaminamos a Lecce. Ésta es una hermosa ciudad barroca, salpicada de edificios romanos. El producto estrella es el anfiteatro, sin lugar a dudas.
Denominada la Florencia del sur, es una de las ciudades más interesantes de la región por su fisonomía arquitectónica típica del s. XVII. De orígenes muy antiguos, la ciudad tuvo dos momentos particularmente florecientes: el de la época romana y el del Reino de Nápoles. Justamente en este periodo hubo un gran desarrollo en la construcción de edificios, monumentos y palacios señoriales caracterizados por una lujosa y rica escenografía decorativa que hizo merecer a esta arquitectura la definición de barocco leccese. El fantasioso y minucioso trabajo de escultura fue facilitado por el empleo de la piedra local, dúctil y fácil de incrustar.
Se puede iniciar la visita de Lecce por la Plaza de la Catedral, en un tiempo utilizada como ciudadela fortificada y hoy en día considerada el salotto más elegante de la ciudad. La grandiosidad de la Catedral, obra de Zimbalo, Cino y Penna, el alto campanario de cinco plantas, el Palacizo Vescovile y el Palacio del Seminario marcan el perímetro de la plaza, una de las obras monumentales que mejor representan la magnificencia del estilo de Lecce.
Cerca se encuentra la Plaza San Oronzo que encierra, en su perímetro, la historia de la ciudad. Son testimonio de la época romana los restos del anfiteatro, que en verano se convierte en escenario de representaciones teatrales y, en parte, la alta columna -que en su cumbre lleva la estatua de bronce del Santo en acto de bendecir- erigida el siglo V utilizando una de las columnas romanas procedentes de la antigua via Appia. Símbolo de la época del Renacimiento es el Palacio del Seggio, conocido como el Sedile, hoy utilizado para importantes exposiciones de arte, y la Iglesia de Santa María de las Gracias que custodia frescos y obras de madera.
Detrás de la plaza está el Castillo de Carlos V, típica construcción defensiva que al rigor del aspecto exterior contrapone, en el interior, el estilo refinado de las arquitecturas señoriales.
Imponente y majestuosa es La Puerta Rudiae, coronada por las estatuas de San Oronzo, Santa Irene y San Domenico y con dos pares de columnas colocadas a los lados del arco central, que da paso a la Iglesia del Rosario, impactante por la fantasía artística de su gran fachada.
No se debe dejar de visitar la Basílica de Santa Cruz, donde la inspiración de los maestros pedreros se plasma en cada detalle de la monumental fachada que anticipa las bellezas del interior, un equilibrio armonioso entre la sobriedad de lo clásico y la fastuosidad del barroco leccese.
Una vez vista la ciudad nos dirigimos a Egnazia. Situada a mitad de camino entre Bari y Brindisi a lo largo de la costa adriática, el Parque Arqueológico de Egnazia representa un lugar fundamental para todos aquellos interesados en descubrir la civilización Mesápica que caracterizó fuertemente la cultura y la historia de esta parte de Apulia durante siglos en la edad del hierro (siglos XII-VI a.C.)
El primer núcleo de gente se instaló ya durante la edad del bronce (siglo XV a.C.) pero fue sólo durante el siglo XI cuando llegaron de Iliria los pueblos lapigios, que iniciaron la fase mesápica de Gnathia. En el 266 a.C. Egnazia fue tomada por los romanos así como todo el resto de la región, convirtiendose en civitas foederata durante todo el siglo III y II a.C. para pasar posteriormente a ser municipio después de la etapa de las luchas sociales (88 a.C.).
Durante el período imperial iniciado con Augusto en el 27 a.C., Egnazia conoció un nuevo período de desarrollo favorecido sobretodo a partir del inicio del II siglo d.C. gracias al enlace con la vía Trajana, que desde Benevento llevaba a Brindisi con un recorrido alternativo y costero respecto a la más antigua vía Appia. Del período mesápico de Gnathia se puede admirar hoy la necrópolis, que presenta tumbas decoradas con frescos, y murallas megalíticas de defensa de 7 metros de altura que se extiende al rededor de 2 Km. en torno al sitio arqueológico.
Del período romano se han conservado trazados de la Vía Trajana, el anfiteatro, el foro, la Basílica Civil y el aula de las Tres Gracias, la capilla de las divinidades orientales.
Del período sucesivo se conservan los restos de dos basílicas paleocristianas.
La noche del sábado la pasamos en Serrallo, un pueblo ubicado entre Otranto y Martano http://www.sanlu.it/ El hotel era muy bueno, con una habitación totalmente nueva y decorada a la perfección y una atenta recepcionista que nos ayudó en todo momento. Después de un copioso desayuno, con pecorino como producto estrella, nos encaminamos a Lecce. Ésta es una hermosa ciudad barroca, salpicada de edificios romanos. El producto estrella es el anfiteatro, sin lugar a dudas.
Denominada la Florencia del sur, es una de las ciudades más interesantes de la región por su fisonomía arquitectónica típica del s. XVII. De orígenes muy antiguos, la ciudad tuvo dos momentos particularmente florecientes: el de la época romana y el del Reino de Nápoles. Justamente en este periodo hubo un gran desarrollo en la construcción de edificios, monumentos y palacios señoriales caracterizados por una lujosa y rica escenografía decorativa que hizo merecer a esta arquitectura la definición de barocco leccese. El fantasioso y minucioso trabajo de escultura fue facilitado por el empleo de la piedra local, dúctil y fácil de incrustar.
Se puede iniciar la visita de Lecce por la Plaza de la Catedral, en un tiempo utilizada como ciudadela fortificada y hoy en día considerada el salotto más elegante de la ciudad. La grandiosidad de la Catedral, obra de Zimbalo, Cino y Penna, el alto campanario de cinco plantas, el Palacizo Vescovile y el Palacio del Seminario marcan el perímetro de la plaza, una de las obras monumentales que mejor representan la magnificencia del estilo de Lecce.
Cerca se encuentra la Plaza San Oronzo que encierra, en su perímetro, la historia de la ciudad. Son testimonio de la época romana los restos del anfiteatro, que en verano se convierte en escenario de representaciones teatrales y, en parte, la alta columna -que en su cumbre lleva la estatua de bronce del Santo en acto de bendecir- erigida el siglo V utilizando una de las columnas romanas procedentes de la antigua via Appia. Símbolo de la época del Renacimiento es el Palacio del Seggio, conocido como el Sedile, hoy utilizado para importantes exposiciones de arte, y la Iglesia de Santa María de las Gracias que custodia frescos y obras de madera.
Detrás de la plaza está el Castillo de Carlos V, típica construcción defensiva que al rigor del aspecto exterior contrapone, en el interior, el estilo refinado de las arquitecturas señoriales.
Imponente y majestuosa es La Puerta Rudiae, coronada por las estatuas de San Oronzo, Santa Irene y San Domenico y con dos pares de columnas colocadas a los lados del arco central, que da paso a la Iglesia del Rosario, impactante por la fantasía artística de su gran fachada.
No se debe dejar de visitar la Basílica de Santa Cruz, donde la inspiración de los maestros pedreros se plasma en cada detalle de la monumental fachada que anticipa las bellezas del interior, un equilibrio armonioso entre la sobriedad de lo clásico y la fastuosidad del barroco leccese.
Una vez vista la ciudad nos dirigimos a Egnazia. Situada a mitad de camino entre Bari y Brindisi a lo largo de la costa adriática, el Parque Arqueológico de Egnazia representa un lugar fundamental para todos aquellos interesados en descubrir la civilización Mesápica que caracterizó fuertemente la cultura y la historia de esta parte de Apulia durante siglos en la edad del hierro (siglos XII-VI a.C.)
El primer núcleo de gente se instaló ya durante la edad del bronce (siglo XV a.C.) pero fue sólo durante el siglo XI cuando llegaron de Iliria los pueblos lapigios, que iniciaron la fase mesápica de Gnathia. En el 266 a.C. Egnazia fue tomada por los romanos así como todo el resto de la región, convirtiendose en civitas foederata durante todo el siglo III y II a.C. para pasar posteriormente a ser municipio después de la etapa de las luchas sociales (88 a.C.).
Durante el período imperial iniciado con Augusto en el 27 a.C., Egnazia conoció un nuevo período de desarrollo favorecido sobretodo a partir del inicio del II siglo d.C. gracias al enlace con la vía Trajana, que desde Benevento llevaba a Brindisi con un recorrido alternativo y costero respecto a la más antigua vía Appia. Del período mesápico de Gnathia se puede admirar hoy la necrópolis, que presenta tumbas decoradas con frescos, y murallas megalíticas de defensa de 7 metros de altura que se extiende al rededor de 2 Km. en torno al sitio arqueológico.
Del período romano se han conservado trazados de la Vía Trajana, el anfiteatro, el foro, la Basílica Civil y el aula de las Tres Gracias, la capilla de las divinidades orientales.
Del período sucesivo se conservan los restos de dos basílicas paleocristianas.
De allí ya fuimos hacia los úlymos destinos de nuestro viaje: Alberobello y sus trulli. Conocida en todo el mundo por sus características casas, desde el 1996 entro a formar parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad UNESCO.
Alberobello nació en la segunda mitad del siglo XVI cuando algunos campesinos fueron autorizados a construir sus casas por la familia feudal de los Acquaviva, Condes de Conversano.
Las casas conocidas en todo el mundo con en nombre de trulli fueron construidas con muros en seco para evitar pagar los impuestos que sancionaba la “Prammatica de Baronibus” en caso de fundación de una nueva ciudad, Por este motivo en ocasión de las visitas de los reyes el poblado completo se desmontaba de noche noche para ser reconstruido nuevamente después de la visita del rey.
Sólo dos siglos después algunos ciudadanos se dirigieron a Taranto en visita oficial al rey Fernando IV para obtener en el 1797 la proclamación de Alberobello como ciudad regia obteniendo así la posibilidad de usar también el cemento en el proceso de construcción.
Los trulli de Alberobello se anuncian al visitante ya desde lejos, por su caracteristico aspecto que tiende a petrificarse y embellecerse con pináculos decorativos que de esta manera anuncian tanto la habilidad del artesano como de la clase social de la familia que allí mora.
Alberobello en su parte más antigüa se divide en dos riones (barrios): Monti y Alia Piccola. En la cima del primero se puede visitar la iglesia de San Antonio, también ésta construida en forma de trulli dotada de una gran cúpula de 21 metros de altura realizada en planta de cruz griega.
En la ciudad se puede además visitar el Trullo Sovrano, construido en el siglo XVIII por la familia Perta; hoy sede del museo y lugar de encuentros culturales y eventualmente musicales durante la estación estiva.
La úlima visita la hicimos al Dolmen de Silento, un dolmen de corredor del periodo megalítico. La llegada, a no ser que tengas gps, creo que es prácticamente imposible. La verdad es que a mí, sí me mereció la pena la visita:
Como conclusión del viaje, decir que sin lugar a dudas volveré a la región, no solo por sus extraordinarios restos, sino también por su naturaleza, pero esta vez lo haré en a finales de primavera para así poder disfrutar también de las magníficas playas, de las tres zonas.
RUMBO AL SUR DE ITALIA IV
La siguiente parada fue Metaponto, pero para llegar hasta allí cruzamos el aprque natural de SIlento, una verdadera maravilla para los amantes de la naturaleza. Realmente algo que me ha soprendido mucho de este viaje es la cantidad de prados que hay en toda la zona entre Bari-Brindisi, hasta Nápoles-Salerno. Impresionante.
Una vez en Metaponto, nos dirigimos a ver los restos del templo de Hera, dos columnatas dóricas, conservadas hasta el momento. No estuvimos mucho tiempo, puesto que los bomberos estaban con maniobras en sus alrededores. Sin perder un minuto nos dirigimos a Matera, uno de los pueblos más soprendentemente bonitos que yo he visto hasta el momento.
Una vez en Metaponto, nos dirigimos a ver los restos del templo de Hera, dos columnatas dóricas, conservadas hasta el momento. No estuvimos mucho tiempo, puesto que los bomberos estaban con maniobras en sus alrededores. Sin perder un minuto nos dirigimos a Matera, uno de los pueblos más soprendentemente bonitos que yo he visto hasta el momento.
Los Sassi de Matera fueron incluidos en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO en 1993.
Con el declive del Imperio Romano, Matera fue testigo del abandono de las zonas costeras empobrecidas y del desplazamiento de la población hacia los asentamientos prehistóricos del interior.
Con el paso del tiempo, las construcciones de esta ciudad de Basilicata sufrieron diferentes modificaciones en las cuales se pueden observar las relaciones entre el ambiente griego y bizantino, la vecina Puglia y la participación activa en la Koiné cultural del Imperio Romano.
Fruto de estos asentamientos nacen los Sassi, barrios que forman un conjunto urbanístico amalgamado, superpuesto, con callejones, cuevas, iglesias rupestres excavados en la calcarenita, la roca calcarea que sirve de material edicativo de los Sassi.
Especial mención tienen las numerosas iglesias, cutos estilos beben del románico de la Catedral y de la iglesia de San Juan, o del barroco de San Fransisco y del Purgatorio.
Los Sassi fueron abandonados en los años 50, cuando los habitantes fueron realojados en los nuevos barrios. La consideración de la Unesco que en 1993 declaró los Sassi de Matera patrimonio de la humanidad han servido para su restauración y reestructuración.
Es en esta ciudad donde Mel Gibson grabó la película de la Pasión de Cristo y hay un recorrido por la misma que te muestra cada una de las acciones donde se desarrollaron. De aquí fuimos a Serrato donde teníamos el hotel.
RUMBO AL SUR DE ITALIA III
Día 3: Paestum -Velia - Grumentum - Metaponto - Matera - Serrallo
La noche del viernes dormimos en el Agriturismo Mammarella en Altavilla Silentina http://damammarella.it/. Es una casa rural perdida en mitad del campo, con numerosos juegos para niños e ideal para rutas por los Apeninos. La habitación, muy grande y en estilo rústico, era muy cómoda y el desayuno, agradable, con productos realizados allí, en la casa. A 15 Kilómetros se encuentra Paestum, con los grandiosos templos griegos erguidos después de más de 2500 años.
Paestum fue fundada 600 años antes de Cristo - algunos después de Agropoli - por los griegos de Sybaris, una importante ciudad griega de Calabria. Llamaron a la ciudad Poseidonia, en honor del dios griego del mar, Poseidón. En el siglo 4º antes de Cristo, los lucanos, que habían formado en esta área una rama itálica local de la tribu de los samnites, se apoderaron de la ciudad y más tarde, 273 años antes de Cristo, fue tomada por los romanos, que le dieron el nombre de Paestum.
En el siglo noveno, como resultado de los numerosos ataques de los sarracenos y el clima malsano (palúdico) originado por la proximidad de los pantanos y del río Sele, la ciudad fue abandonada, y así permaneció oculta y olvidada durante casi 900 años. A partir de 1748, debido a la construcción de nuevos caminos, los templos de la ciudad, bien conservados, fueron descubiertos de nuevo y excavados.
El santuario más antiguo e importante de la región era el llamado Heraion, edificado unos 570 años antes de Cristo. No fue antes del siglo vigésimo que sus fragmentos fueron descubiertos a 9 kilómetros al norte de Paestum, en la proximidad del delta del Sele. Hay algunos indicios que atribuyen su fundación a una época más temprana, la de Jason y los argonautas.
Solamente algunos años más tarde (cerca de 550 antes de Cristo) fue construido el más antiguo de los tres templos de Paestum, que también, según parece, fue dedicado a la diosa griega de la fertilidad, Hera (hermana y esposa de Zeus). Debido a un error, este templo hoy se conoce como la basílica.
El más pequeño de los tres templos, denominado templo de Ceres fue construido unos 500 años antes de Cristo y se dedicó a la diosa Atenea.
El templo de Poseidón o templo de Neptuno, data de casi 450 años antes de Cristo (casi el mismo tiempo en que se construyó el Partenón de Atenas) y es, probablemente, el templo dórico mejor conservado del mundo. La basílica y el templo de Neptuno estan muy cerca la una del otro y forman un panorama conjunto muy impresionante.
Durante las décadas pasadas, otras excavaciones realizadas alrededor de los templos, han descubierto los contornos de la ciudad antigua en el interior de los muros de la ciudad. El foro romano se sitúa en la parte meridional de la ágora griega más amplia. Sobre la función original de los edificios todavía hoy existen diversas interpretaciones, porqué es difícil conocer su utilización real después de las transformaciones sufridas con los cambios de griegos, lucanos y romanos.
En otro ejemplo, sobre el complejo que se interpreta como un gimnasio con piscina, hay algunos arqueólogos que opinan que la extraña construcción de piedra era un podium para las competiciones de natación. Otros asumen que el gymnasium original, después del siglo 3º antes de Cristo, fue transformado en un santuario dedicado a la diosa Fortuna Virilis, y que la construcción de piedra sirvió para realizar ritos solemnes de fertilidad.
Los muros de la ciudad, con sus 4 puertas, tienen 4750 m de largo; fueron construidos por los griegos y fortificados más adelante por lucanos y romanos. (Como se puede ver, hay un buen motivo para tomar un billete de ferrocarril en Paestum.).
Las excavaciones y la restauración continúan todavía hoy en Paestum.
Por supuesto, los templos de Paestum son una atracción turística de primer orden. El poeta alemán más famoso, Goethe, los visitó durante el viaje que realizó por Italia en 1787 - apenas tres décadas después de que fueran redescubiertos – y quedó fuertemente impresionado por ellos. Además de los templos, Paestum tiene también mucho que ofrecer a los visitantes que acuden sin estar demasiado interesados por los aspectos culturales, porqué dispone de muchos hoteles de lujo (4 estrellas) y de numerosos campings, ubicados a lo largo de sus extensas playas, al lado de las cuales crecen las arboledas de pinos y eucaliptos. Además, durante la temporada alta, cerca de los templos se celebran muchos acontecimientos de alta calidad.
Embriagados de belleza nos encaminamos hacia la costa, destino a Velia. Las ruinas griegas allí presentes, a mi parecer, son bastante normalillas por lo que creo que no vale la pensa realizar tan gran distancia para llegar hasta allí.
La siguiente parada fue Grumentum. Población romana en mitad de los Apeninos, goza todavía d eun pequeño teatro, el foro, un anfiteatro y unas muy bien conservadas termas. Debido al tiempo, no pudimos estar mucho rato, y pronto nos dirigimos hacia la costa Jónica!
La noche del viernes dormimos en el Agriturismo Mammarella en Altavilla Silentina http://damammarella.it/. Es una casa rural perdida en mitad del campo, con numerosos juegos para niños e ideal para rutas por los Apeninos. La habitación, muy grande y en estilo rústico, era muy cómoda y el desayuno, agradable, con productos realizados allí, en la casa. A 15 Kilómetros se encuentra Paestum, con los grandiosos templos griegos erguidos después de más de 2500 años.
Paestum fue fundada 600 años antes de Cristo - algunos después de Agropoli - por los griegos de Sybaris, una importante ciudad griega de Calabria. Llamaron a la ciudad Poseidonia, en honor del dios griego del mar, Poseidón. En el siglo 4º antes de Cristo, los lucanos, que habían formado en esta área una rama itálica local de la tribu de los samnites, se apoderaron de la ciudad y más tarde, 273 años antes de Cristo, fue tomada por los romanos, que le dieron el nombre de Paestum.
En el siglo noveno, como resultado de los numerosos ataques de los sarracenos y el clima malsano (palúdico) originado por la proximidad de los pantanos y del río Sele, la ciudad fue abandonada, y así permaneció oculta y olvidada durante casi 900 años. A partir de 1748, debido a la construcción de nuevos caminos, los templos de la ciudad, bien conservados, fueron descubiertos de nuevo y excavados.
El santuario más antiguo e importante de la región era el llamado Heraion, edificado unos 570 años antes de Cristo. No fue antes del siglo vigésimo que sus fragmentos fueron descubiertos a 9 kilómetros al norte de Paestum, en la proximidad del delta del Sele. Hay algunos indicios que atribuyen su fundación a una época más temprana, la de Jason y los argonautas.
Solamente algunos años más tarde (cerca de 550 antes de Cristo) fue construido el más antiguo de los tres templos de Paestum, que también, según parece, fue dedicado a la diosa griega de la fertilidad, Hera (hermana y esposa de Zeus). Debido a un error, este templo hoy se conoce como la basílica.
El más pequeño de los tres templos, denominado templo de Ceres fue construido unos 500 años antes de Cristo y se dedicó a la diosa Atenea.
El templo de Poseidón o templo de Neptuno, data de casi 450 años antes de Cristo (casi el mismo tiempo en que se construyó el Partenón de Atenas) y es, probablemente, el templo dórico mejor conservado del mundo. La basílica y el templo de Neptuno estan muy cerca la una del otro y forman un panorama conjunto muy impresionante.
Durante las décadas pasadas, otras excavaciones realizadas alrededor de los templos, han descubierto los contornos de la ciudad antigua en el interior de los muros de la ciudad. El foro romano se sitúa en la parte meridional de la ágora griega más amplia. Sobre la función original de los edificios todavía hoy existen diversas interpretaciones, porqué es difícil conocer su utilización real después de las transformaciones sufridas con los cambios de griegos, lucanos y romanos.
En otro ejemplo, sobre el complejo que se interpreta como un gimnasio con piscina, hay algunos arqueólogos que opinan que la extraña construcción de piedra era un podium para las competiciones de natación. Otros asumen que el gymnasium original, después del siglo 3º antes de Cristo, fue transformado en un santuario dedicado a la diosa Fortuna Virilis, y que la construcción de piedra sirvió para realizar ritos solemnes de fertilidad.
Los muros de la ciudad, con sus 4 puertas, tienen 4750 m de largo; fueron construidos por los griegos y fortificados más adelante por lucanos y romanos. (Como se puede ver, hay un buen motivo para tomar un billete de ferrocarril en Paestum.).
Las excavaciones y la restauración continúan todavía hoy en Paestum.
Por supuesto, los templos de Paestum son una atracción turística de primer orden. El poeta alemán más famoso, Goethe, los visitó durante el viaje que realizó por Italia en 1787 - apenas tres décadas después de que fueran redescubiertos – y quedó fuertemente impresionado por ellos. Además de los templos, Paestum tiene también mucho que ofrecer a los visitantes que acuden sin estar demasiado interesados por los aspectos culturales, porqué dispone de muchos hoteles de lujo (4 estrellas) y de numerosos campings, ubicados a lo largo de sus extensas playas, al lado de las cuales crecen las arboledas de pinos y eucaliptos. Además, durante la temporada alta, cerca de los templos se celebran muchos acontecimientos de alta calidad.
Embriagados de belleza nos encaminamos hacia la costa, destino a Velia. Las ruinas griegas allí presentes, a mi parecer, son bastante normalillas por lo que creo que no vale la pensa realizar tan gran distancia para llegar hasta allí.
La siguiente parada fue Grumentum. Población romana en mitad de los Apeninos, goza todavía d eun pequeño teatro, el foro, un anfiteatro y unas muy bien conservadas termas. Debido al tiempo, no pudimos estar mucho rato, y pronto nos dirigimos hacia la costa Jónica!
dilluns, 21 de març del 2011
RUMBO AL SUR DE ITALIA II
De Capua nos dirigimos a Nápoles. Ciudad caótica y con el aura de la mafia viva en todos sus rincones, no fue lo más vistoso del viaje. Nos llamó la atención que bajo sus viejos edificios y sus transitadas calles, hay una ciudad inhabitada, perfectamente conservada. Desde la iglesia de San Lorenzo accedimos a este subterráneo y ha aquí algunas muestras sobre ésto:
La entrada cuesta 9 euros. Desde allí exploramos el centro histórico para acabar en el Museo Arqueológico Nacional que se encontraba cerrado.
La siguiente parada fue la magnífica Pompeya. Dejamos el coche en el parking gratuito que hay en la salida del yacimiento y nos dirigimos a la entrada que se encuentra a unos 600 metros de allí. El billete vale 11 euros, y una entrada combinada cuesta 20 euros y te da derecho a entrar en los 5 yacimientos sepultados por el Vesubio. Nosotros, como ya habíamos visitado la zona en 2006, decidimos ir solamente a Pompeya para disfrutar de todos y cada uno de sus rincones.
No es el más suntuoso ni el más importante, pero es el edificio que mayor cantidad de visitantes atrae.
En Pompeya, la prostitución no estaba prohibida y eran los esclavos (de ambos sexos) traídos de otros países como Grecia, los que en su mayoría se dedicaban a esta actividad. Una de las características del lupanar, descubierto por los investigadores en 1862, es que fue construido exclusivamente como lugar de citas y no cumplía otras funciones como ocurría con una veintena de sitios en los que también se ejercía la prostitución, pero que a la vez eran posadas, hosterías y casas particulares.
El lupanar está ubicado en la zona más antigua de la ciudad. En la intersección de dos de sus calles secundarias, y cerca de donde estaban ubicados los baños, tabernas y posadas. Todo el complejo arquitectónico no tiene grandes dimensiones y por eso el ingreso debe hacerse en pequeños grupos. Al entrar lo que más llama la atención son las escenas eróticas pintadas en la parte superior de las puertas de las habitaciones. En cada una de ellas aparecen parejas realizando distintas posiciones sexuales que, a decir de los investigadores, no tenía fines decorativos, sino que era una especie de "catálogo" que indicaba al cliente la "especialidad" de la persona dentro de cada cuarto.
Las camas están hechas de ladrillos y pegadas a la pared. Sobre ellas se colocaban un colchón que servía de lecho para los amantes.
En las paredes aún es posible ver las inscripciones dejadas por clientes y por las chicas que trabajaban en el lugar. Se han podido identificar apenas 120, entre grafittis, frases y nombres de las prostitutas o de sus acompañantes. Lo curioso es que muchos de esos escritos contienen mensajes similares a los que hoy uno puede leer en cualquier baño público de Italia o de Bolivia. Desde el "fulano ama a sutana", hasta los que se jactan de sus dotes sexuales.
En el piso superior se ubican cinco habitaciones con balcones desde los cuales las mujeres llamaban a los varones que pasaban por la calle. Los cuartos son más grandes que los cinco del primer piso. Se supone que estaban destinados a clientes de mayor poder adquisitivo, aunque los investigadores coinciden en señalar que este prostíbulo estaba destinado a los sectores populares, ya que los ricos contaban con sus propios esclavos y esclavas para satisfacer sus placeres.
Es probable que en Pompeya, del mismo modo que ocurría en Roma, las meretrices que trabajaban en estos sitios estaban obligadas a registrarse legalmente, pagar impuestos y seguir ciertas normas que las diferenciaba de las otras mujeres. Por ejemplo, cuando salían a la calle tenían que utilizar una túnica de color marrón rojizo y el cabello teñido, caso contrario podían colocarse una peluca amarilla. Se dividían en diversas clases, según el lugar donde trabajaban y los clientes que atendían. No todas eran ex esclavas, ya que en algunos casos provenían de familias patricias con dificultades económicas.
Los prostíbulos no eran un ámbito exclusivo para las mujeres; los hombres, especialmente ex esclavos jóvenes, se prostituían y atendían tanto a personas del mismo sexo, como a mujeres.
El lupanar que ha sobrevivido en esta vieja ciudad romana al sur de Italia parece ser sólo el testimonio de usos y costumbres sexuales que caracterizaron a todo el imperio romano. Sus paredes hablan y nos develan que pueden pasar miles de años, pero la naturaleza humana repite conductas.
La villa de los misterios también es una de las atracciones principales de Pompeya.
La composición de la villa, se basaba en una serie de bellos salones, que eran dedicados a las actividades sociales, así como también a actividades de ocio. Una de las partes descubiertas al realizar una excavación en el lugar, fue una prensa de vino, la cual se restauró en el lugar que se ubicaba originalmente. La villa de los misterios, era una más, de las casa que seguían un modelo generalmente de las personas adineradas, pues gran parte de los romanos de la elite, poseían granjas o huertos en zonas cercanas de sus villas, donde tenían áreas para producir vino, aceite de oliva, entre otros productos agrícolas. La manera en que esta villa se integraba al paisaje, era a través de sus grandes pórticos y de galerías que estaban dirigidas hacia jardines colgantes.
La entrada cuesta 9 euros. Desde allí exploramos el centro histórico para acabar en el Museo Arqueológico Nacional que se encontraba cerrado.
La siguiente parada fue la magnífica Pompeya. Dejamos el coche en el parking gratuito que hay en la salida del yacimiento y nos dirigimos a la entrada que se encuentra a unos 600 metros de allí. El billete vale 11 euros, y una entrada combinada cuesta 20 euros y te da derecho a entrar en los 5 yacimientos sepultados por el Vesubio. Nosotros, como ya habíamos visitado la zona en 2006, decidimos ir solamente a Pompeya para disfrutar de todos y cada uno de sus rincones.
Pompeya es una de las grandes maravillas arqueológicas que aún se conservan en un estado espléndido. Al volcán debemos que se hayan conservado hasta el día de hoy sus casas, sus tiendas, sus calles, hasta sus cuerpos calcinados reconstruidos a partir de un molde de yeso. Las toneladas de ceniza y lava que se depositaron sobre la ciudad permitieron que de una forma natural se conservase todo exactamente igual a como se dejó el día de la erupción, cuando los arqueólogos empezaron a desenterrar las ruinas se encontraron con edificaciones que conservaban las pinturas originales, frescos y mosaicos de las casas y templos, así que gran parte de la información que hoy se tiene sobre el estilo de vida romano de mediados del s.I d.C. es gracias a la erupción de un volcán que aún hoy, aunque dormido, registra actividad sísmica EL VESUBIO.
Las informaciones que tenemos sobre lo ocurrido el 24 de Agosto del 79 d.C. se debe en gran parte a las cartas que Plinio el Joven envió al emperador Trajano donde relataba lo ocurrido pues su tío Plínio el Viejo había estado allí para ocuparse de los asuntos del imperio por entonces bajo la mano de Tito. Se sabe que el volcán empezó a registrar actividad días antes del desastre mediante terremotos de baja intensidad, pero los habitantes estaban bastante acostumbrados a este tipo de actividad sísmica, así que no le dieron demasiada importancia, pero lo que nadie sabía es que durante años un gran depósito de magma se había acumulado bajo el volcán y este sería el detonante de la posterior erupción de tal virulencia que lo que de normal sería un efecto escalonado de las diferentes fases durante días se concentró en uno sólo, la madrugada y las horas posteriores del día 24.
El magma entró en contacto con agua que se filtraba provocando una lluvia de ceniza volcánica, así mismo el magma empezó a ascender unas 4 horas antes de la erupción, la superficie del volcán se fracturó poco después del mediodía ocasionando la explosión, empujando la piedra pómez y los gases a una altura de 28 Km en vertical, se puede decir que la energía térmica liberada era el equivalente a 100.000 veces la de la bomba nuclear de Hiroshima. Con ello nos hacemos una idea de lo escalofriante del hecho y los resultados posteriores. La columna de gases y piedra alcanzó los 33 Km, pero cuando alcanzó la altura máxima se derrumbó, dispersando los gases a través de 20 Km a la redonda y provocando una lluvia de piedra pómez. Se sabe que lo que mató a tantos habitantes no fue la piedra pómez ya que esta aunque se contaban por toneladas no es mortal en sí misma pues tiene poca densidad, pero si los gases que debido a su toxicidad hicieron perder el conocimiento por la falta de oxígeno, no obstante los tejados de algunas casas por el peso se vinieron abajo y los barcos de apoyo para la evacuación quedaron abnegados por la piedra que caía sobre ellos.
En estudios posteriores y por las capas de los estratos se cree que el Vesubio unificó todas las fases más nocivas y mortales de los volcanes, cubriendo por completo las ciudades de Pompeya y Herculano, no muchos lograron escapar de la desgracia subiendo a los barcos atracados en puerto durante las primeras horas del día, el resto a espera de que lo peor ya hubiera ocurrido se protegieron en sus casas, cometiendo el mayor de los errores, pues a medida que pasaba el día el aire se hacía insostenible. Plinio el Viejo murió intentando ayudar a los Pompeyanos atracando una flota de ayuda en el puerto, pero fue imposible, antes de finalizar el día, miles de hombres, mujeres, niños y animales quedaban sepultados y asfixiados.
Pompeya, habitada por unas 20.000 personas y Herculano quedó reducida a cenizas, a día de hoy pueden verse los moldes que los arqueólogos han hecho de los cuerpos petrificados de los fallecidos, así como de animales, que nos trasladan de una manera muy gráfica a la agonía que sufrió la población. Pompeya es hoy una ciudad fantasmagórica de una belleza sin parangón, los frescos, las entradas a las villas o el foro representan lo que fue, una ciudad de ricos aristócratas que perecieron bajo el efecto devastador del volcán.
De sus yacimientos hemos extraído información de incalculable valor, graffittis, campañas electorales, manuscritos, y millones de elementos cotidianos que facilitaron la compresión de la época y que evoca una sociedad avanzada, cosmopolita y acomodada. Edificios enteros de varias plantas prácticamente intactos que permiten estudiar el modus vivendi y una clara ensoñación de lo que un día fue.
En esta ocasión, destacaré el lupanar:
El antiguo burdel de la ciudad romana fue descubierto en el siglo XIX. Estuvo cerrado y nuevamente se abrió al público en octubre de 2006. Es el edificio más visitado y comentado del sitio arqueológico. Testimonio de las costumbres sexuales de la época.No es el más suntuoso ni el más importante, pero es el edificio que mayor cantidad de visitantes atrae.
En Pompeya, la prostitución no estaba prohibida y eran los esclavos (de ambos sexos) traídos de otros países como Grecia, los que en su mayoría se dedicaban a esta actividad. Una de las características del lupanar, descubierto por los investigadores en 1862, es que fue construido exclusivamente como lugar de citas y no cumplía otras funciones como ocurría con una veintena de sitios en los que también se ejercía la prostitución, pero que a la vez eran posadas, hosterías y casas particulares.
El lupanar está ubicado en la zona más antigua de la ciudad. En la intersección de dos de sus calles secundarias, y cerca de donde estaban ubicados los baños, tabernas y posadas. Todo el complejo arquitectónico no tiene grandes dimensiones y por eso el ingreso debe hacerse en pequeños grupos. Al entrar lo que más llama la atención son las escenas eróticas pintadas en la parte superior de las puertas de las habitaciones. En cada una de ellas aparecen parejas realizando distintas posiciones sexuales que, a decir de los investigadores, no tenía fines decorativos, sino que era una especie de "catálogo" que indicaba al cliente la "especialidad" de la persona dentro de cada cuarto.
Las camas están hechas de ladrillos y pegadas a la pared. Sobre ellas se colocaban un colchón que servía de lecho para los amantes.
En las paredes aún es posible ver las inscripciones dejadas por clientes y por las chicas que trabajaban en el lugar. Se han podido identificar apenas 120, entre grafittis, frases y nombres de las prostitutas o de sus acompañantes. Lo curioso es que muchos de esos escritos contienen mensajes similares a los que hoy uno puede leer en cualquier baño público de Italia o de Bolivia. Desde el "fulano ama a sutana", hasta los que se jactan de sus dotes sexuales.
En el piso superior se ubican cinco habitaciones con balcones desde los cuales las mujeres llamaban a los varones que pasaban por la calle. Los cuartos son más grandes que los cinco del primer piso. Se supone que estaban destinados a clientes de mayor poder adquisitivo, aunque los investigadores coinciden en señalar que este prostíbulo estaba destinado a los sectores populares, ya que los ricos contaban con sus propios esclavos y esclavas para satisfacer sus placeres.
Es probable que en Pompeya, del mismo modo que ocurría en Roma, las meretrices que trabajaban en estos sitios estaban obligadas a registrarse legalmente, pagar impuestos y seguir ciertas normas que las diferenciaba de las otras mujeres. Por ejemplo, cuando salían a la calle tenían que utilizar una túnica de color marrón rojizo y el cabello teñido, caso contrario podían colocarse una peluca amarilla. Se dividían en diversas clases, según el lugar donde trabajaban y los clientes que atendían. No todas eran ex esclavas, ya que en algunos casos provenían de familias patricias con dificultades económicas.
Los prostíbulos no eran un ámbito exclusivo para las mujeres; los hombres, especialmente ex esclavos jóvenes, se prostituían y atendían tanto a personas del mismo sexo, como a mujeres.
El lupanar que ha sobrevivido en esta vieja ciudad romana al sur de Italia parece ser sólo el testimonio de usos y costumbres sexuales que caracterizaron a todo el imperio romano. Sus paredes hablan y nos develan que pueden pasar miles de años, pero la naturaleza humana repite conductas.
La villa de los misterios también es una de las atracciones principales de Pompeya.
La composición de la villa, se basaba en una serie de bellos salones, que eran dedicados a las actividades sociales, así como también a actividades de ocio. Una de las partes descubiertas al realizar una excavación en el lugar, fue una prensa de vino, la cual se restauró en el lugar que se ubicaba originalmente. La villa de los misterios, era una más, de las casa que seguían un modelo generalmente de las personas adineradas, pues gran parte de los romanos de la elite, poseían granjas o huertos en zonas cercanas de sus villas, donde tenían áreas para producir vino, aceite de oliva, entre otros productos agrícolas. La manera en que esta villa se integraba al paisaje, era a través de sus grandes pórticos y de galerías que estaban dirigidas hacia jardines colgantes.
RUMBO AL SUR DE ITALIA I
Preparación del viaje:
Vuelo a Bari con Ryanair: 50 euros ida y vuelta.
Alquiler coche con AVIS 3 días: 60 euros.
3 Noches de hotel con booking, para dos personas con desayuno incluido: 150 euros.
Día 1: Valencia - Bari - Corato:
Salimos de Valencia el jueves a las 20 horas y llegamos a Bari a las 22:15. Allí recogimos nuestro coche y nos fuimos directamente a Corato, donde teníamos reservado el hotel para la primera noche.
Día 2: Corato - Castel di Monte - Benevento - Cápua - Nápoles - Pompeya - Altavilla Silentina
El segundo día cogimos el coche a las 7:30 de la mañana, después de un buen desayuno, camino a Castel Du Monte, ubicado a pocos Kilómetros de Corato y ya para dirigirnos, posteriormente a la costa del Mar Tirreno. El castel del Monte, es un castillo, patrimonio de la humanidad, erigido en el siglo XIII en Terra di Bari. Su aspecto octogonal, le da un aire misterioso, reforzado por el desconocimiento que se tiene del mismo.
El castillo está lleno de simbolismos difíciles de resolver y entender. Su forma de corona no es casual, sino una representación consciente de la corona del emperador. Ocho esquinas también tiene la capilla de la corona de Aquisgrán, donde Federico II fue coronado. La forma octogonal también se puede relacionar con las decoraciones de la arquitectura musulmana. Otra teoría establece que el castillo fue levantado teniendo en cuenta distintas constelaciones estelares. Así, en diversas fechas del año se producen determinaciones situaciones de luz y sombra que convierten el castillo en un calendario celestre en tres dimensiones.
Dos científicos de Bari elaboraron otra teoría que defiende una relación del castillo con la pirámide egipcia de Bari. Afirman que Federico II escondió en la forma del edificio pistas que revelan otros lugares y arquitecturas significativas para el emperador: la catedral de Notre Dame, la de Chratres, Jerusalén y la cúpula de la Roca. También comentan haber encontrado una imagen de la gran pirámide de Guiza junto a un mapa en que se revela la localización de la cámara oculta del faraón. Hasta hoy la susodicha no se ha encontrado. Los dos científicos llevan tiempo pidiendo poder realizar una nueva investigación en la pirámide, siguiendo las formulaciones de su teoría. Ésta se elaboró en base a la numerología y a la relación entre arquitectura y astrología. Es conocido que Federico conocía esas simbologías y llaman la atención las medidas, muy similares, del contorno del castillo y de la pirámide (cada lado mide 232,92 metros). De allí nos dirigimos hacia Andria para coger la autopista hacia Nápoles. La siguiente parada fue Benevento, que acoge un magnífico arco romano, en honor a Trajano.
El arco tiene un solo ojo, pero la decoración de relieves no sólo se encuentra en el intradós, sino por todo el arco: encuadrando el ojo, en el friso, en el ático enmarcando la inscripción, etc. Los relieves, estilísticamente, tienen las mismas características que los de Tito, pero el tema es más pacífico, muestra al emperador como bienhechor del pueblo y escenas previas al combate (aparece el emperador arengando al ejército).
En uno de los relieves aparece el emperador administrando alimentos al pueblo. Hay una bandeja donde están esos alimentos y aparecen representaciones de las diosas de distintas provincias. También aparecen padres llevando a sus hijos en brazos.
En uno de los relieves aparece el emperador administrando alimentos al pueblo. Hay una bandeja donde están esos alimentos y aparecen representaciones de las diosas de distintas provincias. También aparecen padres llevando a sus hijos en brazos.
De aquí fuimos directamente a Capua, a ver el anfiteatro romano donde Espartaco actuó como gladiador. Está bastante bien conservado (siempre y cuando no comparemos con el Coliseo) y tiene rincones realmente preciosos para fotografiar. Fue el segundo anfiteatro más grande después del Coliseo, y fue construido en el siglo I por orden de Adriano. Al SE son visibles los restos desde donde Espartaco comenzó su revuelta. Hay también un museo de gladiadores, interesante de ver. La entrada al mismo es de 2 euros. Junto al teatro se hallan las tumbas de época samnítica. http://www.laguia2000.com/edad-antigua/samnitas
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