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Desde los mismos inicios de la agricultura las diferentes sociedades, han ido practicante rituales para estar protegidos de las malas cosechas, de la piedra, de la sequía... Los egipcios, los griegos, los romanos y las mismas tribus que habitaban la Península antes de las invasiones, tenían debes de y diosas de la agricultura y anualmente los rendían homenaje en festivales donde las ofrendas y la alegría eran constantes en todas ellas. Posteriormente y con la venida del cristianismo, las diferentes fiestas paganas que se celebraban fueron sustituidas por otras en honor en los Sants protectores de la agricultura como San Antoni, San Isidre, los Sants de la piedra... Hoy en día, por ejemplo, en los diferentes pueblos del País Valenciano se hacen ofrendas y procesiones para recordar el nacimiento o martirio del Santo a venerar.
Pero nosotros nos remontaremos a la antigüedad romana, al nacimiento de la República y a una de las suyos fiestas más importantes y que, de una forma u otra, ha llegado hasta nuestros días. Estoy hablando de las Saturnalias, fiestas que se celebraban a finales de año, coincidiendo en el Solsticio de Invierno en honor a Saturno, Diez de la agricultura. Hay que recordar, que la sociedad romana era una sociedad básicamente agrícola, muy religiosa y creyente, que condicionaba su vida diaria a los diferentes augurios, auspicios o cualquier forma de manifestarse del todos los suyos debes de. Se por eso que nunca faltaban las ofrendas, los ritos o las fiestas en honor de ellos.
Las Saturnalias, probablemente serían la fiesta que indicaba que se acababan los trabajos del campo, el fin de la siembra de invierno y el inicio del periodo que permitía a la familia y a los esclavos, el descanso, que tanto se merecían. Las fechas en las cuales se celebraba era del 19 al 25 de diciembre y era una fiesta pagana que acabaría convirtiéndose en la actual Navidad que nosotros conozcamos, en la venida del cristianismo. En las saturnalias todo valía: los esclavos se convertían en libras y podían decirle a su amo todo aquello que pensaban de él, se aplazaban las penas capitales, intercambiaban regalos, visitaban a familiares... El lema de ellas: VIVE Y DEJA VIVIR.
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